Rica es España en paisajes,
gentes, monumentos y culturas.
Viajar por sus lugares
es dar alas al silencio,
a la inmensidad libertada,
a la riqueza no tangible
pero altamente gratificante.
Le tengo un cariño especial a Asturias
a sus verdes paisajes
a sus onluladas colinas
a esa piel curtida por el sol
y trabajo al aire libre.
Perderse por los pueblos más remotos
es una vuelta al sacrificio
a sacar adelante la familia
cueste lo que cueste
a pesar de, a veces, los malos olores
las vacas por la carretera
o la infinidad de curvas.
Recuerdo la primera vez
salido del cascarón
con mi dicción de palabras y cultura...
y se les ocurre decirme que los salmantinos
hablamos cantando.
Estoy orgulloso del mestizaje de este país
no tanto, de sus bravas y atribuladas luchas
por el terruño y el poder
(mas la civilización siempre ha sido
una sucesión de contrastados intereses).
Por eso, viajar por España es compartir
lo que nos une (muchos siglos)
y también lo que nos diferencia...
(lástima que últimamente
esto sea más motivo de separación
que de unión).
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