En Soria, junto a la iglesia del Espino se alza el árbol real que inspiró
uno de los poemas más conocidos de la literatura española.
Se trata de un árbol centenario que sufrió la grafiosis (
enfermedad que
arrasó millones de olmos en Europa) y que hoy permanece disecado, mantenido por
el tiempo y la memoria.
En el 1912, Antonio Machado escribió "A un olmo seco", unos meses
antes de la muerte de su esposa Leonor. Por lo que el poema no habla solo de un
árbol, habla de esperanza frente a la enfermedad, de la fragilidad de la vida y
del deseo de un milagro.
El olmo forma parte de la conocida ruta machadiana de Soria, conecta los
lugares clave de la vida del poeta en la ciudad: desde el Instituto donde
impartía clases hasta el paseo junto al Duero… todo converge en este punto, el
árbol
Soria hace homenaje Machado con varias esculturas y en el Centro Educativo
que lleva su nombre.