Esa tonalidad anaranjada de las flores
por encima de la roca irguiéndose
junto a mis ojos para contemplar el horizonte
donde quizá sean recuerdos las ondulaciones
de otras flores antepasadas...
me encanta.
Esos rayos de sol ocultos por las nubes
pero luminosamente rebeldes
son mis recuerdos también de hace 18 años,
furtivos entre las arrugas de mi piel
que anunciaban la plenitud venidera.
Y el grisáceo cielo
compitiendo con las blanquecinas nubes
me cedió la oportunidad de eternizar
aquel momento en lo que fue un presente
y ahora como regalo, evocación.
© José Luis
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