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lunes, 2 de marzo de 2026

La naturaleza de los colores

Cada domingo la naturaleza lanza su llamada
subo al coche y dejo que me lleve la carretera
lejos de casa, huyendo de la monotonía semanal,
con alegría y la mochila de ilusión cargada.
   
Las fotografías recogen parte de lo que el ojo ve
y me sirven de memoria de ese tiempo ganado
al inevitable e ineludible transcurrir de los años
y se me suceden las imágenes con vivos colores.
   
Ahora es invierno, pero aun así mi visión es irisada
de diferentes ocres con fulgurantes amarillos,
de alargados negros con radiantes verdes…
el bosque, para mí, de fiesta se ha engalanado.
   
Sabia la naturaleza gusta de dar al hombre
la insospechada y lúcida respuesta que no espera, 
la gran contradicción entre nuestra índole creadora
y la eventualidad destructiva de un momento loco.
   
Por eso salir al campo es mi agradecido tributo
a la Tierra que nos acoge y a la eternidad del espíritu.
   
© José Luis 

viernes, 20 de febrero de 2026

Reflejo de las catedrales de Salamanca en el río Tormes

 

El reflejo de las catedrales de Salamanca 

en el río Tormes es siempre un ESPECTÁCULO.

 

Tomada en marzo del 2025 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Flores saliendo de la roca en la Peña del Hueco

 

Esa tonalidad anaranjada de las flores

por encima de la roca irguiéndose

junto a mis ojos para contemplar el horizonte

donde quizá sean recuerdos las ondulaciones

de otras flores antepasadas...

me encanta.

 

Esos rayos de sol ocultos por las nubes

pero luminosamente rebeldes

son mis recuerdos también de hace 18 años,

furtivos entre las arrugas de mi piel

que anunciaban la plenitud venidera.

 

Y el grisáceo cielo

compitiendo con las blanquecinas nubes

me cedió la oportunidad de eternizar

aquel momento en lo que fue un presente

y ahora como regalo, evocación.

 

© José Luis


 

martes, 17 de febrero de 2026

Para ti, que gustas del color glauco

 
La naturaleza se tiñe de verde 
en las ramas invernales de los robles, 
en los secos roquedales montañosos, 
en las pétreas cortinas musgosas, 
en el interior de mi pupila 
mientras permitían las brumosas mañanas 
nuestro andar 
y esas ocres hojas caídas 
nos aromatizaban al unísono 
de nuestros pasos. 

Echar la vista atrás 
y recordar ese verdor 
nos acerca más a otro diferente caminar 
entre paisajes reales e imaginarios, 
entre risas y palabras suspendidas en el aire, 
entre pedregosos senderos 
y orillas fluviales rumorosas.

Salir al campo y disfrutar 
de sus extraordinarios rincones 
es esa atractiva manera 
de sentirnos vivos 
los que exploramos la naturaleza.

© José Luis 

 

lunes, 16 de febrero de 2026

Uvas, tinajas y verdor

 

Cuando las paredes
se convierten en lienzos
que dejan huella.
Podría alargar la mano y...
¿conseguiría una?..

domingo, 13 de julio de 2025

 

Flotan la nubes, pareciera que suspendidas en la inmensidad azulada del horizonte. Consigue el sol sus glaucas pinceladas sobre la tierra, a la que, en ocasiones, acompaña su inseparable hierba. Noto el aire entre mis dedos, resbalando dulces pensamientos mientras los pasos, imparables, se quejan de la pesada marcha entre tórridos rayos.

A lo lejos me lleva la mirada, tan lejos que hace pequeñas las montañas. Qué arduo es saberse tan lejano y, a la vez, mantener presente los recuerdos de tantas piedras pisadas, de tanta sombra entre bosques o de tanta lluvia en la capa. No importa la distancia cuando allí me lleva la alegría.

Por senderos de Portugal se va extendiendo mi camino entre campos, ciudades amables, corrientes serpenteantes y aguerridos valles. Quizá alguna ojeada me reconozca tras sus vidrios... ese caminante, que de vez en cuando, le trae inexcusable su infancia.

Dejaré estar mi mente concentrada en el paisaje, la grabaré tal cual aparece en la imagen, para cuando me acuerde, vuelva a ella y sienta la quietud de aquel instante.

© José Luis

 

sábado, 31 de agosto de 2024

Palabras y sonidos

 


 Sonidos y palabras anegan la estancia

a esta hora imaginativa del reposo,

mis percepciones entrecruzan la música

entre imágenes y puntadas de ideas libres.

  

Rondan las cuerdas frágiles notas del violín

en el torrente de acústicas revelaciones,

las teclas apaciblemente pulsadas se hunden

en apacible paz y atrevidas impresiones.

  

Melodiosa voz femenina modula la luz,

se ha ido azuladamente apagando el día

dejando los anaranjados puntos de luz

en los bordes cristalinos de la ventana.

  

La noche no trae el frescor noctámbulo,

pesadamente el calor avasalla la estancia

blanquecina, aletargada, suspirosa…

en cada exhalar el pecho desahoga

los latidos, siento el temblar de la sangre

que reiteradamente vivifica mi cuerpo.

  

El compás marcado con el vaivén mis pies

me devuelve a la realidad del entorno,

despido a las letras del teclado, me oculto

en la tenue sombra alargada en la pared

alargando la placidez de este momento.

  

© José Luis

viernes, 31 de marzo de 2023

Rumbo a la noche final de marzo


Rumbo a la noche final de marzo
me incita la necesidad de escribir
de poner lo que me brote en letras
porque se extinguen las jornadas
y pareciera
que la vida se escurre entre los ciclos
y las horas desocupadas.
   
Quisiera sobrevolar la órbita terrestre
ver los juegos de luces de las ciudades,
el fluir de otras vidas tras los cristales,
cómo necesariamente pasean a los perros
o el deambular de quien no sabe su destino.
   
La noche acelera el ritmo del espíritu;
es el momento del día de evadirse,
de discurrir entre los motivos de un sueño
y de la innegable no permanencia de la realidad,
que en algún momento nos tornará lejanos.
   
Al final, como al principio, una mano
distinta a la mano que nos trajo
acariciará nuestras sienes con amor
y en su corazón agolpados los latidos
le revelarán una parte de la esencia:
piezas somos de un incesante devenir.
   
© José Luis

Por miradores, lagares, molino y cascada de Mámoles

Domingo 26 de marzo.

Por las tierras zamoranas de Sayago.

Nos adentramos en los tesoros de Mámoles.

 

Primero nos dirigimos al mirador de la falla de Ribas Altas, salimos desde la Iglesia y vamos por un camino orientado al noroeste, caminando entre los campos de cultivo rodeados por muros de granito (cortinos) y huertos. 

  
Continuamos por una zona de viñedos con un chozo de piedra, hay una señal azul que nos llevará hasta el reborde del cañón de los Arribes del Duero, descendiendo unos metros hasta una roca saliente en el borde del cañón con una caída en vertical de unos 60 metros. Hay que extremar las precauciones, ya que no hay barrera de seguridad y la tierra tiene caída de tobogán si te acercas demasiado. Fuimos por un camino no señalizado y volvimos por el de la marca azul, que es el que recomiendo. 

  
Tenemos que volver sobre nuestros pasos hasta un senderito-atajo con el que iremos bordeando el cañón del Duero, caminando entre encinas, enebros, alguna escoba y retama.
A lo largo del senderito que nos devuelve a Mámoles tendremos varias vistas del Duero, regresando a un punto del camino inicial yendo campo a través. 

  
Dejaremos el pueblo a la izquierda y pasaremos por los restos de una interesante cultura del vino, ligada a las viñas que hay cercanas al Duero; como son el Lagar de las Pizarras (cerrado pero que deja una pequeña vista por un hueco en el lateral izquierdo) y el Lagar del Prado del Señor, donde realizamos un descanso.
Seguiremos las marcas del camino hacia la Cascada Lastra de Aguas Bravas y el Mirador del Testero del Burro. 

   
Tendremos que abrir y cerrar una portezuela para acceder al Puente sobre el arroyo de la Rivera, espectacular con su ensanchamiento, reflejos y construcción. 

  
Unos letreros nos indican el camino empedrado a seguir, en una continua bajada.
Primero nos acercamos a la cascada, con una cuerda alambre de seguridad, desde donde hacemos las fotografías y escuchamos tranquilamente el sonido del arroyo en su caída camino del Duero. 

  
Después nos acercamos al mirador, desde donde vemos de nuevo la cascada en la lejanía y una de las muchas sinuosidades del Duero con sus grandes bloques graníticos limitándolo y siendo lugar de descanso de buitres. 

  
Retornamos por el mismo camino, esta vez en subida, hasta un punto donde escondido hay un pequeño sendero, que tomamos para encaminarnos al Asomadero Los Regatos. Un camino que a veces desaparece y hay que seguir campo a través. Pasamos por un pequeño regato y nos toca subir por prados. Vemos el Cartel arriba entre rocas y nos precipitamos hacia él. Aquí recomiendo no seguir el track y bordearlo por la derecha para no trepar entre rocas. 

  
Tras otro breve descanso subimos campo a través hasta el camino que se ve, que es el GR-14, y caminamos unos metros por él, hasta una desviación a la izquierda, porque queremos seguir el regato que nos lleva al Molino de Serafín, donde tras ver las ruedas metálicas, sus estructura, su interior por un pequeño hueco y el agua que acumula, paramos a comer. 

  
Ya solo nos queda volver al GR-14, para tras pasar por la Fuente el sapo y la Fuente el Pocico, llegaremos a Mámoles entre prados con flores amarilla y muros de piedra. 

   

ÁLBUM DE FOTOS

TRACK  de la ruta en WIKILOC

martes, 31 de enero de 2023

La reja de las naranjas

 

   

Todos de alguna manera

delante ponemos una enrejada cuadrícula

que nos distorsiona la realidad

pero también nos retira de los importunos,

es impenetrabilidad en la medida

que sea el sensor de nuestra libertad.

  

La reja de este naranjo

divide en particiones nuestra visión

compartimenta la unidad del árból

en multiplicidad de detalles,

destaca el naranja sobre el verde

individualiza los dos frutos

separa luces de sombras,

pero me impide saborear su gusto.

  

Una vez más

ni todo es verdad

ni todo es mentira

depende

del ojo que lo mira.

 

© José Luis