lunes, 3 de agosto de 2026

Visión peri-esférica


 

Rubricada milimétrica la nívea tierra

en líneas perdurables que se cortan

como encrucijadas accesibles para peregrinos

por esos terrenales y casuales parajes que, a veces,

no los elegimos pero en los que nos dejamos llevar.

  

Dos verdes pupilas que observan atentas

el errático transitar de un tiempo ingenuo,

pareciera la adánica mente en su recorrido

por la turbadora fábula de los amaneceres

prometidos y tan deseados, pero escurridizos

entre temblorosos, suaves y tiernos dedillos

de un recién nacido a la luz de las palabras.

  

El corazón siente invariable la presión de los anales,

ya no está presente aquella infinitud del tiempo,

y como una piña que ha ido abriendo sus semillas

esparcidas en las acciones, pensamientos, reflexiones

de los aconteceres tras la rutina continuada y vivencial,

la vista atrás se torna un juego de escondite y pilla-pilla.

  

Abro ventanas para que el aire entre e irrumpa en mi cara

con ese soplo que atempera la esperanza de no ser ficción,

de haber dado valía, al menos, a algunos momentos, pocos

que me permitan despedir el día, impulsar mi instante

con una sonrisa entre los recuerdos que aún me existan.

  

José Luis

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