domingo, 2 de agosto de 2026

Llámadme Tierra


Esta es la historia de un muro de piedra que hace muchos muchos años construyeron unos desconocidos. Amontonaron unas sobre otras con la esperanza de crear un lugar de defensa donde instalarse para vivir.

Fue al principio de los tiempos cuando el mundo se fraguó redondo gracias a los ingentes rayos rojos contenidos en una fascinante estrella amarilla. Así fueron surgiendo inmensas masas de tierra regadas por las imponentes lágrimas de los observadores ocultos.

Pasado un tiempo, y una vez poblado ese orbe, alguien que había vivido muchos años, necesitado de compañía, acogió a un extraño ser, de largos bigotes, inquietantes ojos y una creativa cola. Ambos se hacían compañía y el mundo para ellos cambió con rapidez.

Su hogar se transformó en un extenso manto verde atravesado por un riachuelo sonoro y de limpias aguas que parecía reír siempre. De la profundidad de la tierra emergían unos encantadores troncos, con ondulantes brazos hacia el cielo, coronados por verdes lunas. En la lejanía contrastaban unos voluminosos pliegues picudos, a modo de recortados dientes de donde provenía un gratificante viento.

A pesar de sentir plenitud de vida, reconocieron que poder compartir ese hogar con cualquier forastero que pudiera perderse por aquel favorable paraje sería motivo de doble felicidad…

A partir de entonces el muro se fue llenando de casas y calles, de gentes y niños… hasta el mundo hoy conocido como Tierra.

jueves, 30 de julio de 2026

El valor del bosque

 

Este verano incendiario nos está robando una parte importante de la naturaleza, duele ver la agresividad de las llamas devorando el verdor y poniendo en peligro bienes materiales y la integridad física.

Por eso hoy quiero recordar con esta imagen la belleza que nos aportan los bosques, la paz y tranquilidad en su travesía, el inmenso hogar de muchos animales, el olor en silencio o el canto de pájaros y hojas…

No podemos pasar por alto la tristeza que produce su pérdida, como tampoco el consuelo de mantenerlos en nuestro recuerdo.


miércoles, 29 de julio de 2026

Fortaleza en su dignidad

 


La fortaleza del árbol en su madurez contrasta con su incipiente inicio oculto bajo tierra.

Sorprende su magnitud en la sombra, en el mecer del viento ululando gratos sonidos, en el abrazo cálido y reconfortante.

Al igual que las personas, en su madurez, soporta las inclemencias que le son innatas y, a veces, toma extrañas formas en su dignidad.

Podemos dejar a la imaginación lo que su contemplación nos produce (y hasta sentirlo como propio).